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Poemas de Mario Benedetti (Bloque #4)


Si Dios fuera una mujer
¿y si Dios fuera una mujer?
                -Juan Gelman

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos sida o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay dios mío, dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposibe,
prodigiosa blasfemia.
 
 
 
 
Una mujer desnuda y en lo oscuro
Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagon o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplendor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincon las telaranas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocacion para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazon un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no se inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.
 
 
 
 
Ese gran simulacro
Cada vez que nos dan clases de amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana.

Cada vez que nos dan clases de amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros.

En mi región hay calvarios de ausencia,
muñones de porvenir,
arrabales de duelo.

Pero también candores de mosqueta,
pianos que arrancan lágrimas,
cadáveres que miran aún desde sus huertos,
nostalgias inmóviles en un pozo de otoño,
sentimientos insoportablemente actuales,
que se niegan a morir allá en lo oscuro.

El olvido está lleno de memoria
que a veces no caben las remembranzas
y hay que tirar rencores por la borda.

En el fondo el olvido es un gran simulacro
nadie sabe, ni puede
aunque quiera,
olvidar.

Un gran simulacro repleto de fantasmas
esos Romeros que peregrinan por el olvido
como si fuese el camino de Santiago.

El día o la noche en que el olvido estalle,
salte en pedazos o crepite,
los recuerdos atroces y de maravilla
quebrarán los barrotes de fuego,
arrastrarán por fin la verdad por el mundo
y esa verdad será que no hay olvido.
 
 
 
 
Currículum
El cuento es muy sencillo,
usted nace,
contempla atribulado
el rojo azul del cielo,
el pájaro que emigra,
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente.

Usted sufre,
reclama por comida
y por costumbre,
por obligación,
llora limpio de culpas,
extenuado,
hasta que el sueño lo descalifica.

Usted ama,
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético,
se convierte en escombros.

Usted aprende
y usa lo aprendido,
para volverse lentamente sabio,
para saber que al fin el mundo es ésto,
en su mejor momento una nostalgia,
en su peor momento un desamparo,
y siempre, siempre
un lío,
entonces,
usted muere.
 
 
 
 
Cuadragésimo Aniversario
Ahora en buena hora
con cielo transparente y suave clima
el mundo conmemora
aunque el pasado oprima
estos cuarenta agostos de Hiroshima.

Los nipones hicieron
un survey escolar de varios usos
y los niños dijeron
sin mostrarse confusos
la bomba fue arrojada por los rusos.

Si se atiende al alcalde
de la misma ciudad a la que exhuman
quizá todo fue en balde
sus palabras abruman
mas no menciona ni una vez a Truman.

Los muertos son ceniza
Occidente da dólares y apoyo
Oriente olvida aprisa
ya salvado el escollo
la bomba es un factor de desarrollo.
 
 
 
 
Despistes y Franquezas

a bud y claribel

i
La política es una forma de amor, pero no viceversa; por algo en el amor es mucho más fácil tener el corazón caliente que la cabeza fría.

ii
El hombre bueno casi siempre se aburre de sus rencores. Pero siempre hay un rencor que confirma la regla.

iii
La muerte es una traición de Dios.

iv
¡Si uno conociera lo que tiene, con tanta claridad como conoce lo que le falta!

v
Cuando una mujer dice: "Todo tu cuerpo es corazón", es porque todo su cuerpo es corazón.

vi
Desde que los hijos educan a los padres, se acabaron los complejos de Edipo.

vii
El pan nuestro de cada día provoca gases y malas digestiones.

viii
Cuando sueño contigo no hablo sino que canto en sueños.

ix
Cuando parece que la vida imita al arte, es porque el arte ha logrado anunciar la vida.

x
Los Otros que invento son confidencias sobre aquello que desgraciadamente no me ocurre.

xi
La generosidad es el único egoísmo legítimo.

xii
Epitafio para un vanidoso: «Bah…»

xiii
 La soledad es también un homenaje al prójimo.

xiv
 El inconveniente de la autocrítica es que los demás pueden llegar a creerla.

xv
Los Otros que invento dicen a veces cosas que yo no habría dicho ni aunque fuera otro.

xvi
No es que uno no cambie, sino que el espejo no tiene memoria.

xvii
No seamos sectarios: la infancia es a veces un paraíso perdido. Pero otras veces es un infierno de mierda.

xviii
Un torturador no se redime suicidándose. Pero algo es algo.

xix
Contra el optimismo no hay vacunas.

xx
Cuando el infierno son los otros, el paraíso no es uno mismo.

xxi
El vicediós siempre es ateo.
 
 
 
 
Memorándum
Uno llegar e incorporarse el día
Dos respirar para subir la cuesta
Tres no jugarse en una sola apuesta

Cuatro escapar de la melancolía
Cinco aprender la nueva geografía
Seis no quedarse nunca sin la siesta

Siete el futuro no será una fiesta
Y ocho no amilanarse todavía
Nueve vaya a saber quién es el fuerte

Diez no dejar que la paciencia ceda
Once cuidarse de la buena suerte
Doce guardar la última moneda

Trece no tutearse con la muerte
Catorce disfrutar mientras se pueda.
 
 
 
 

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